El uso eficiente de agua a nivel mundial se ha convertido en una necesidad crucial para garantizar la sostenibilidad del recurso hídrico, considerándolo como un recurso finito, esencial para la vida, el desarrollo y el ambiente, teniendo en cuenta que su gestión debe basarse en un enfoque participativo, involucrando a usuarios, planificadores y los responsables de las decisiones a todos los niveles.

Dentro del ámbito urbano, es de especial interés el consumo y gestión del recurso hídrico en instituciones educativas, las cuales por su tamaño y demanda de agua (servicios, aseo, laboratorios, cafeterías, riego y jardín) son categorizados como altos consumidores del recurso, de tal forma que los usos del agua en Instituciones de Educación Superior de gran tamaño son similares a los usos que se dan en ciudades de tamaño medio y comprender esto es importante para realizar una adecuada gestión de este recurso vital en este tipo de instituciones.

Los seis campus universitarios que forman parte de la UANL, se encuentra ubicados en regiones semiáridas, consideradas como zonas en donde existe estrés hídrico. Consciente de esta problemática, la UANL aplica políticas institucionales dirigidas a realizar un uso eficiente del agua, mediante la operación de programas concientización del uso adecuado de este vital líquido por parte de los usuarios a través de la impartición de pláticas en las facultades, preparatorias y demás dependencias universitarias, además de operar un programa a través del cual se lleva a cabo la revisión periódica y modernización de la infraestructura utilizada para la conducción y uso del agua, lo que ha permitido identificar y corregir fugas de agua en los distintos campus, utilizar una menor cantidad de agua en servicios sanitarios y en sistemas de climatización, además de cambiar los sistemas de disposición de agua (llaves) por sistemas inteligentes que evitan una derrama innecesaria de agua provocada por un eventual mal uso de los usuarios.

Como resultado de las acciones que la UANL realiza para promover el uso eficiente y sustentable del agua en los campus universitarios, el consumo de agua potable per cápita bajó de 13.5 m3 en 2011 a 10.8 m3 de agua durante el periodo contemplado entre 2011 y 2016.

 

Uso de aguas tratadas.

Debido a que los campus que conforman la UANL se localizan en zonas de estrés hídrico y a la creciente demanda de agua, provocada por el crecimiento que cada año experimenta su población estudiantil, se han buscado nuevas formas de enfrentar este reto, dentro de las que se encuentran la recuperación y reuso de aguas tratadas.

Todas las aguas residuales que se generan en los campus universitarios son vaciadas hacia la red de recolección de aguas residuales de Agua y Drenaje de Monterrey (institución pública descentralizada) las cuales son conducidas a una de las cuatro plantas de tratamiento con las que cuenta dicha institución en donde son tratadas el 100 por ciento de las aguas residuales generadas en el área metropolitana de Monterrey, siendo la única en México que ha alcanzado y mantenido esta meta a lo largo de 15 años.

Una vez que el agua es tratada en las plantas de Agua y Drenaje de Monterrey, regresa a los campus universitarios para ser utilizada en forma de aguas grises, con el fin de disminuir la creciente demanda de agua que se presenta.

Actualmente, más del 70 % de las áreas verdes del campus de Ciudad Universitaria son regadas con agua residual tratada (aguas grises) lo cual ha significado además de tener un importante impacto en el cuidado de este vital líquido, también significa un ahorro económico significativo, debido a que el precio del agua residual tratada es equivalente al 18% del precio del agua potable. El riego se hace se hace mediante dos distribuidores principales, el primero conectado a las áreas verdes del lado norte en donde se localizan principalmente canchas deportivas recubiertas de pasto y el segundo conectado al lado oriente en donde se localizan primordialmente jardines.

En la actualidad se realizan las gestiones y adecuaciones necesarias para regar el 100% de las áreas de verdes con aguas residuales tratadas, lo cual ha sido un proceso paulatino debido a la complejidad que esta acción tiene desde el punto de vista ingenieril y financiero.