Dr. José González Salinas

Director de Bienestar y Sustentabilidad Animal

Secretaria de Desarrollo Sustentable

Gobierno del Estado de Nuevo León

El desarrollo sustentable tiene sus cimientos en tres grandes dimensiones: la económica, la ecológica y la social. El fundamento más importante de la última de éstas, es generar cambios de paradigmas, como la creación de una nueva humanidad, caracterizada por tener un alto grado de eticidad en sus acciones y de responsabilidad en sus decisiones, relacionadas principalmente con la producción y el consumo. En este contexto, la relación que existe entre las personas con otras formas de vida, en especial con los animales, resulta trascendental para lograr la transición hacia la sustentabilidad.
La problemática abarca entonces no solo la perspectiva del bienestar animal per se,  sino también la social, la política, filosófica, psicológica e incluso la religiosa, ha sido planteada en todo el desarrollo cultural de la humanidad. Se han desarrollado interesantes posturas filosóficas que han desembocado en las dos grandes corrientes de la relación hombre-animal: El Deontologismo y el Utilitarismo (o Bienestarismo). Adicionalmente, grandes personajes han establecido su postura ante el tema: Benito Juárez manifestó: “La protección de los animales forma parte esencial de la moral y la cultura de los pueblos civilizados”. Mahatma Gandhi planteó que “Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales”. La iglesia también ha sido sensible al tema, en el documento denominado Laudato si el Papa Francisco menciona: “Pero también sería equivocado pensar que los demás seres vivos deban ser considerados como meros objetos sometidos a la arbitraria dominación humana. Cuando se propone una visión de la naturaleza únicamente como objeto de provecho y de interés, esto también tiene serias consecuencias en la sociedad”. A las diferentes posturas filosóficas y políticas de la protección y el bienestar animal se une la propuesta de la Carta de la Tierra que en su principio uno establece “Respetar la Tierra y la vida en toda su diversidad” y más específicamente en su principio 15. “Tratar a todos los seres vivientes con respeto y consideración: a) Prevenir la crueldad contra los animales que se mantengan en sociedades humanas y protegerlos del sufrimiento, b) Proteger a los animales salvajes de métodos de caza, trampa y pesca, que les causen un sufrimiento extremo, prolongado o evitable, c) Evitar o eliminar, hasta donde sea posible, la toma o destrucción de especies por diversión, negligencia o desconocimiento”. Aquí es posible observar una posición netamente utilitarista en la cual se trata de garantizar el mayor bienestar posible, para la mayor cantidad de animales alcanzable.

Debido a que cada vez se cuenta con mayor conocimiento acerca del bienestar animal, fue posible desarrollar el concepto de sintiencia, a través del cual se acepta que los animales de todas las especies sienten dolor, incomodidad, sufrimiento, angustia y temor, además de que padecen enfermedades; adicionalmente, sabemos que piensan y que tienen principios morales como la cooperación y el sentido de justicia. Todo esto nos obliga brindarles protección, de tal manera que la discusión sobre si tienen derechos o no carece de sentido, cuando se trata de trascender como una nueva sociedad encaminada en la sustentabilidad, con nuevos esquemas de valores. Existe evidencia científica de la relación estrecha que existe entre el maltrato animal y la violencia familiar así como el maltrato infantil. Así también actualmente se tiene conocimiento de los beneficios del bienestar animal y la calidad ética en la producción  pecuaria tanto para los productores como los consumidores. Países como Francia, Alemania, Suiza y Colombia han reconocido en su legislación a los animales como seres sintientes. Esta misma condición se decretó en la Constitución Política de la Ciudad de México el 31 de enero de 2017.

En el estado de Nuevo León aun es vigente la cosificación de los animales; sin embargo contamos con una ciudadanía cada vez más consciente e informada sobre la problemática del bienestar y la sustentabilidad animal, que se ha organizado para procurar que se respete la integridad de los animales y que las actividades productivas que usan animales impacten en menor medida al medio ambiente, además de que existe una cantidad importante de organizaciones de la sociedad civil y activistas independientes que exigen soluciones a estos problemas y que participan activamente para gestionar el bienestar y la sustentabilidad animal. Como ejemplo de lo anterior, podemos citar el caso de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en donde se ha apoyado la formación de la asociación Animalia, en la cual estudiantes de diferentes escuelas preparatorias y facultades se unen para proteger a los animales, garantizando de esta forma que los profesionales del futuro cuenten con alto grado de conciencia y sensibilidad.

Una evidencia más la constituye el hecho de que cada día aumenta la cantidad de denuncias que se presentan ante los diferentes órdenes de gobierno por actos relacionados con el maltrato a los animales. En el caso de las autoridades municipales, han respondido ante los  casos de maltrato animal con la instalación de albergues para animales abandonados operados por dichas autoridades. A nivel de gobierno estatal, también se ha dado respuesta a ésta problemática, por lo que la Secretaría de Desarrollo Sustentable creó la Dirección de Bienestar y Sustentabilidad Animal que considera como prioritarias el realizar las siguientes acciones: fortalecer el marco legal del bienestar y la protección de los animales, regular y registrar la actividad de venta de animales, los centros de atención veterinarios y los establecimientos dedicados al cuidado de los animales de compañía, el uso de animales de carga, tiro y monta buscando esquemas de sustitución, implementar una Red Estatal de Bienestar Animal, fomentar la cultura ciudadana de bienestar animal, fomentar la adopción de buenas prácticas de bienestar y sustentabilidad animal en productores y comercializadores pecuarios. Sin embargo es necesario mencionar que a nivel federal y estatal, no se cuenta con leyes que garanticen la mejor protección y bienestar a la mayor cantidad de animales posible en un sentido al menos utilitarista. De tal forma que los intentos que han realizado diferentes legislaturas, no se han visto favorecidos con una verdadera voluntad política, que busque el bien común y una orientación hacia el desarrollo sustentable.