Dr. Alfonso Martínez Muñoz

Subsecretario de Protección al Medio Ambiente y Recursos Naturales

Secretaria de Desarrollo Sustentable

Gobierno del Estado de Nuevo León

  1. El aire como recurso natural

El aire, al igual que el agua y el suelo, es un recurso natural que debemos gestionar de manera adecuada. El aire es la atmósfera terrestre conformada por una serie de gases, principalmente oxígeno, nitrógeno y argón y otros gases en proporciones más pequeñas que permanecen unidos  a la tierra por el efecto de gravedad.  La atmósfera permite la vida en la Tierra puesto que sus gases son un componente integral de los seres vivos, además de que tiene funciones de regulación de la temperatura, de protección de los rayos ultravioleta y de protección física entre otras.

Los seres humanos tenemos una conciencia más desarrollada (aunque insuficiente) de lo importante que es cuidar el agua dulce y salada, que la que tenemos del cuidado de nuestra atmósfera. Algunas de las afectaciones son a nivel global, como es el aumento de la concentración de los gases de efecto invernadero, con las alteraciones conocidas al clima y otras más bien de carácter local (aunque no necesariamente por la migración de los contaminantes), como lo es la contaminación atmosférica. A nivel planetario, se han desarrollado programas globales, como el Protocolo de Kyoto, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, pero se ha dejado en segundo plano la contaminación atmosférica que provoca la muerte prematura de 7.5 millones de personas al año (Organización Mundial de la Salud, OMS, 2014).

La mayoría de las muertes (4.5 millones) son el resultado de cocinar con leña los alimentos mientras que 3 millones de personas mueren prematuramente por inhalar aire contaminado de las ciudades. (OMS, 2014)[i].

 

 

2. El problema de la Calidad del Aire en el Área Metropolitana de Monterrey

Desde que inició operaciones la Red de Monitoreo Ambiental en 1993, se pudo demostrar que la calidad del aire de Área Metropolitana de Monterrey ha sido mala y es muy probable que antes del inicio del monitoreo la situación fuera la misma. Esto puede apreciarse en la figura número uno. Ya en 1993 aplicando las normas actuales, se registraron 204 días al año donde se rebasaron los parámetros de calidad del aire establecidos en la norma de salud en cuanto a los niveles permisible de las partículas menores a diez micras (PM10) y en 82 días se rebasó la concentración de ozono (Oз), aplicando estas mismas normas.

Los tres contaminantes que se observan en la gráfica (PM 10, PM 2.5 y ozono) son los que presentan mayores problemas en el Área Metropolitana de Monterrey. Cada uno de estos contaminantes tiene distintos orígenes y provoca diferentes daños a la salud. El contaminante más peligroso son las partículas menores a 2.5 micras (PM2.5), dado que por su tamaño pueden entrar al torrente circulatorio y afectar distintos órganos vitales. Éstas son partículas sólidas y líquidas de una composición química muy variada, para mayor información de los diferentes contaminantes y sus fuentes consultar “Calidad del aire en el área metropolitana de Monterrey”, artículo publicado en la revista Ciencias U.A.N.L. por el Dr. Alfonso Martínez y la Ing. Armandina Valdez en 2016.

En la gráfica uno, se puede apreciar que las concentraciones de PM2.5 se iniciaron a medir en 2002, aunque el sistema arrojó datos confiables hasta 2004, dado que anteriormente las PM2.5 no estaban normadas y había una insuficiencia de información a causa de inestabilidad del equipo.

Además de los días fuera de norma de estos tres contaminantes, la gráfica uno muestra que hay una relación negativa entre de los días de lluvia al año y días fuera de la norma sobre todo en lo que respecta a PM 10. El número de días con precipitación al año, se relaciona más estrechamente y de manera negativa con el número de días fuera de norma para PM10 dado que muchas de estas partículas son polvo que proviene del suelo que baja mucho su producción después de la lluvia y además la lluvia precipita estos materiales. El coeficiente de determinación de la correlación entre estas dos variables utilizando los datos de la gráfica es de .53. Es decir, el 53% de la variación de los días fuera de norma al año de las PM10 se explica por la variación en los días de lluvia.

Hasta ahora, salvo a algún adelanto tecnológico o  algún otro factor no programado en el Área Metropolitana de Monterrey, la calidad del aire está a merced de la climatología. De hecho el famoso reporte de la Organización Mundial de la Salud que ubica a Monterrey como la ciudad con mayor nivel de contaminación de PM10 de las ciudades de América Latina que se compararon en el reporte, hasta 2016 utilizaba aún datos de 2011. De acuerdo con la información contenida en la gráfica, el año 2011 tuvo un mayor número de días fuera de la norma para PM10 con 318 días y coincidiendo con el hecho de que la precipitación pluvial que se presentó en el mismo año fue muy baja.[ii]

3. Hacia una gestión integral del aire

Como se discutió anteriormente, la calidad del aire que respiran los habitantes del Área Metropolitana de Monterrey ha sido mala cuando menos desde inicios de la década de los noventas. Hoy en día y según un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública ocurren 2764 muertes prematuras por contaminación atmosférica en el Área Metropolitana de Monterrey.[iii].

Entonces ¿por qué hasta ahora la contaminación del aire ha tomado relevancia en la sociedad neoleonesa? Un grupo de ecólogos y ecologistas, que a la postre formamos el Observatorio Ciudadano de Calidad del Aire del Área Metropolitana de Monterrey, advertíamos ya hace cerca de una década a las autoridades estatales de la gravedad del problema. Como respuesta el Estado desarrollo, con el apoyo de la federación, un plan de tres años enmarcado Proaire 2009-2012; sin embargo en la práctica sucedió muy poco. En la administración pasada prácticamente no se avanzó en la resolución de este problema. Ahora por primera ocasión se están llevando a cabo programas puntuales que se traducen en una disminución de las emisiones a la atmósfera, contando con la participación de la sociedad. Cuando se estaba conformando el equipo de trabajo de la presente administración estatal, advertimos de la situación que prevalecía, así como de las posibles acciones para su remediación. Afortunadamente, se han registrado esfuerzos serios por atender la problemática derivada de la contaminación del aire en el Área Metropolitana de Monterrey. Para la solución de los problemas ambientales, y sobre todo este que es tan multifactorial, es imprescindible que los diferentes niveles de gobierno se comprometan de manera seria en su solución.

Lograr una gestión integral de la calidad del aire en un área metropolitana como la de Monterrey es una tarea compleja por lo que hay que sortear distintos retos.

En primer término está el asunto de las competencias entre los diferentes niveles de gobierno. De acuerdo con el artículo 48 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos “el espacio que está por encima del territorio es un bien del gobierno federal”. Esto nos indica que la Federación, en teoría, es responsable de salvaguardar la integridad del aire que respiramos. Sin embargo, la Federación a través de la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente delega ciertas atribuciones de regulación y medición de la calidad del aire a los estados y a los municipios. La Federación no sólo elabora las normas de control de emisiones para ciertos giros industriales sino que además vigila su cumplimiento. Por otro lado, los estados y los municipios deben de hacer lo propio.

Este reparto de funciones resulta ineficiente dado que los problemas pueden ser resueltos mucho más fácilmente a nivel local. En otros países, como es el caso de Estados Unidos, la federación fija los niveles máximos permisibles y los estados -en ocasiones en coordinación con los distritos como California- tienen que presentar los programas que harán posible su cumplimiento. Cada estado debe organizarse de la mejor manera posible para logarlo dado que su cumplimiento les da mayores accesos a recursos.

Otro reto importante es la escasez de recursos. En países emergentes como México, los sectores productivos y las personas tienen en general menos recursos económicos para invertir en tecnologías que reduzcan significativamente las emisiones de contaminantes, debido a los bajos salarios o por escaso apoyo gubernamental.

Por este motivo, las transiciones hacia combustibles o tecnologías más limpias por lo regular son más lentas. Por lo general los combustibles producen más contaminantes en los países emergentes por unidad y las tecnologías anticontaminantes son menos efectivas.

Un tercer factor es el escaso o nulo conocimiento de la sociedad en su conjunto. Hasta ahora, por ejemplo, no existe investigación alguna que vincule la salud y la contaminación atmosférica desarrollada por alguna institución del Estado de Nuevo León, aunque ya se está trabajando para que esto cambie en el corto plazo. Otro ejemplo es la falta de cultura en los distintos sectores de la ciudadanía para minimizar nuestra contribución individual a la contaminación atmosférica. La conciencia sobre la problemática que deriva de la contaminación del aire, en el estado de Nuevo León debe de ser parte de una cultura ecológica que de inicio desde la niñez.

Un cuarto reto es la desatención histórica que ha tenido esta problemática en el estado. Cuando las diferentes emisiones que regula el estado no han sido controladas por décadas, es complicado iniciar con esta regulación, debido a que el nivel de resistencia a la regulación aumenta, por lo que es necesario crear, desde un inicio, los instrumentos de regulación.

 

Conclusiones

La mala calidad del aire del Área Metropolitana de Monterrey es un problema que tiene décadas y que debe ser enfrentado de manera decidida, a partir de ahora y de forma permanentemente. Debido a la legislación actual y los limitantes económicos que enfrenta la mayor parte de las instituciones públicas y la sociedad, se deben generar propuestas inteligentes que permitan avanzar rápidamente en la solución de este grave problema.

El cambio se puede lograr sólo si existe una verdadera colaboración de todos los sectores involucrados, incluida la sociedad en su conjunto que ahora está participando de una manera más decidida. Para darle viabilidad en el largo plazo al Área Metropolitana de Monterrey, que por los efectos del cambio climático será cada vez más caliente, debemos otorgar mucho más valor a los impactos ambientales de nuestras actividades individuales y colectivas y asumir de su mitigación como un costo adicional de querer vivir en esta metrópoli, que por otro lado nos ofrece grandes ventajas comparativas que vivir en un conglomerado humano más pequeño.

 

[i] Organización Mundial de la Salud, Directrices de la OMS sobre la calidad del aire de interiores: quema de combustibles en los hogares. 2014

[ii] World Health Organization. Public health, environmental and social determinants of health (PHE). Database: outdoor air pollution in cities.

[iii] Instituto Nacional de Salud Pública. Evaluación de impacto en salud por exposición a contaminantes atmosféricos criterio en 26 ciudades de México. Informe Final Fondo: FONSEC SSA/IMSS/ISSSTE  S0008-2011-1 Proyecto: S0008-2011-1