Del 30 de noviembre al 11 de diciembre de 2015 se llevó a cabo la conferencia de París sobre el cambio climático (COP 21) en la capital francesa, con la participación de representantes de 195 naciones, que dio como resultado la aprobación de un acuerdo final que podría entrar en vigor en 2016.

cop21 entrada

Actualmente, el acuerdo gubernamental logrado en la COP21, se encuentra en proceso de ratificación de los 55 países que representen al menos el 55% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI).

El principal objetivo del acuerdo es lograr que el aumento de las temperaturas, a nivel global, se mantenga por debajo de los dos grados centígrados y compromete a los firmantes a realizar esfuerzos para limitar el aumento de las temperaturas a 1,5 grados en comparación con la era pre-industrial.

El acuerdo se considera histórico debido a es jurídicamente vinculante para los países firmantes, además de que es la primera ocasión que tanto naciones desarrolladas como países en desarrollo se comprometen a gestionar la transición hacia una economía baja en carbono.

Durante muchos años no fue posible que se pusieran de acuerdo los países industrializados con los países en desarrollo debido a los siguientes argumentos:

Los países en desarrollo señalan que los países desarrollados tienen una “responsabilidad histórica”, ya que fueron ellos los que empezaron a contaminar desde el inicio de la revolución industrial. Por otro lado, los países desarrollados destacan que las economías emergentes son las que en la actualidad producen entre 60% y 65% de los gases efecto invernadero.

cop21 Paris Climate Talks

Hasta antes de alcanzar el acuerdo histórico, se consideraban el aumento hasta los dos grados centígrados como límite para el calentamiento global; sin embargo, muchos especialistas y organizaciones lo consideraban como una opción a largo plazo que no permitía realizar acciones concretas en el corto y mediano plazo.

Para lograr el objetivo planteado, los países se comprometen a fijar cada cinco años sus objetivos nacionales para reducir la emisión de gases de efecto invernadero. El acuerdo establece que los países industrializados ofrecerán apoyo financiero a los países en desarrollo para ayudarles a reducir sus emisiones de  GEI y adaptarse a los efectos del cambio climático, y aunque no hace mención a montos específicos, en la reunión de Copenhague, celebrada en 2009, los países desarrollados se comprometieron a otorgar US$100 mil millones anuales en financiamiento hasta 2020.

Si bien es cierto que no se contemplaron sanciones para los países que incumplan con sus compromisos, sí se les compromete a informar sobre sus emisiones y los esfuerzos que realizan para reducirlas, como una forma para que cumplan con los compromisos establecidos.

En el caso de México se comprometió a reducir el 22% en sus emisiones de bióxido de carbono, metano, óxido nitroso y gases fluorocarbonados, respecto a la línea base o el crecimiento tendencial de las actividades productivas, de servicios y urbanas que lo generan. Así como una reducción de hasta el 51% de emisiones de partículas negras de hollín, cuyo potencial de calentamiento global en el corto plazo puede ser hasta 3,200 veces superior al bióxido de carbono. Dicho contaminante denominado también carbono negro, es un compuesto de efecto invernadero que proviene principalmente de la quema incompleta de combustibles fósiles pesados y está asociado con la morbilidad y mortalidad causada por la contaminación atmosférica a nivel urbano, por lo que su reducción también tendrá importantes beneficios en materia de salud.

Esta reducción implica que México logrará desacoplar su crecimiento económico de la emisión de contaminantes de efecto invernadero como el bióxido de carbono, el cual pasará de 40 a 24 kgCO2e/1,000 pesos, o sea, una reducción del 40% en la intensidad de carbono del PIB.

México incluyó en sus compromisos al 2030 un componente de Adaptación cuya prioridad es proteger a la población de los fenómenos hidrometeorológicos extremos que se vinculan a los cambios de temperatura del planeta, así como aumentar la resiliencia de la infraestructura estratégica del país y de los ecosistemas que albergan nuestra biodiversidad. Para ello, se establecen como metas más relevantes: aumentar la capacidad adaptativa de los municipios más vulnerables del territorio nacional, establecer sistemas de alerta temprana y gestión de riesgo en todos los órdenes de gobierno y alcanzar una tasa cero de deforestación.