De acuerdo la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) en México ocurren un promedio de 400 emergencias químicas al año, que causan grandes pérdidas económicas, y en situaciones extremas, cobran la vida de seres humanos. La mayor parte de las emergencias químicas que se presentan, son provocadas por derrames que se registran durante el transporte de sustancias químicas o residuos peligrosos.

 

Con el propósito de que las instituciones públicas, de los tres niveles de gobierno, y las industrias cuenten con planes de respuesta efectivos a este tipo de contingencias, así como con el personal suficientemente capacitado para prevenir y controlar posibles afectaciones a la población y el ambiente, la PROFEPA promueve cada año la celebración del Día Nacional para la Preparación y Respuesta a Emergencias Químicas (DINAPREQ) el segundo viernes del mes de julio.

Dentro de los accidentes de mayor gravedad registrados en el país, asociados a emergencias químicas en los últimos años se encuentran: la fuga de fosgeno en Poza Rica, Ver. (1950); el derrame e incendio de petróleo crudo del Pozo Ixtoc en la Sonda de Campeche (1979); la explosión de gas L.P. en San Juan Ixhuatepec, Estado de México (1984); el incendio de la empresa de agroquímicos Anaversa en Córdoba, Ver. (1991); la explosión del drenaje de Guadalajara, Jal. (1992), el derrame de solución de sulfato de cobre acidulada en la minera Buenavista del Cobre, S.A. de C.V, en Cananea, Son. (2014)

En caso de que se presente una emergencia química, se debe contactar inmediatamente a los equipos de especialistas para que brinden asistencia técnica o en su caso tomen el control de las acciones. Los equipos de especialistas que se forman en la industria para el manejo de materiales peligrosos (HAZMAT), son quienes conocen a la perfección los productos químicos peligrosos, y tienen experiencia en su manejo, así como en el uso de los equipos especiales. Una respuesta rápida puede ser la clave del éxito de la operación, siempre y cuando se tomen en cuenta los conocimientos y consejos aportados por los especialistas.

Equipo de protección

Un elemento de fundamental en la atención a emergencias químicas lo constituye la Guía de Respuesta a Emergencias 2016 (GRE 2016), que fue desarrollada en conjunto por el Ministerio de Transporte de Canadá (TC), el Departamento de Transporte de los Estados Unidos (DOT), la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de México (SCT), y la cooperación del Centro de Información Química para Emergencias (CIQUIME) de Argentina, para que pueda ser utilizada por bomberos, policías y otros servicios de emergencia quienes, pueden ser los primeros en llegar al lugar de un incidente de transporte de materiales peligrosos. Se trata de una guía que permite realizar la rápida identificación de peligros específicos o genéricos de los materiales involucrados en el incidente, brindando recomendaciones para proteger al personal y el público en general durante la fase inicial del incidente. Para los propósitos de esta Guía, la “fase de respuesta inicial” es el período que le sigue al arribo del respondedor, al lugar del accidente, durante el cual es confirmada la presencia y/o la identificación de un material peligroso, y es cuando se inician las acciones de protección, como el aislamiento del área afectada y la solicitud de apoyo de personal especializado. Esta Guía no incluye la descripción de las propiedades físicas y químicas de los materiales peligrosos y no debe ser considerada como sustituto de la capacitación en emergencias químicas y la adquisición de nuevos conocimientos en la materia. En la GRE 2016, no se mencionan todas las posibles circunstancias que pueden estar asociadas a un incidente con materiales peligrosos, ya que está diseñada para ser utilizada prioritariamente en incidentes en el transporte de materiales peligrosos, tanto en carreteras como vías ferroviarias.