En las Instituciones de Educación Superior es de suma importancia llevar a cabo el manejo adecuado de las sustancias químicas y materiales peligrosos ya que a través de dicha gestión se busca prevenir o mitigar riesgos a la salud y al ambiente, tomando en cuenta que la dispersión de contaminantes químicos no tiene fronteras y sus impactos pueden ser no solo locales sino globales.

Las sustancias químicas presentan un amplio rango de efectos potencialmente adversos, desde los riesgos para la salud tal como la intoxicación y carcinogenicidad, riesgos físicos como inflamabilidad y corrosión, hasta los riesgos ambientales, como la contaminación del agua, suelo y la toxicidad en la vida acuática. Los trabajadores, académicos y estudiantes que están directamente expuestos a dichas sustancias, tienen derecho realizar el manejo de estas sustancias en un entorno seguro, saludable y a estar debidamente informados, protegidos y capacitados sobre el uso y manejo de las sustancias químicas con las que estén en contacto.

La mejor forma para lograr un adecuado manejo es realizar un inventario de las sustancias químicas que se encuentran en las diferentes áreas, revisar que estén debidamente etiquetadas, clasificarlas por incompatibilidad y contar con las fichas de datos de seguridad para transmitir información sobre los riesgos y las medidas de protección asociadas. Posteriormente evaluar para que se utilizan y qué exposiciones pueden resultar de su uso, una vez que los peligros se han identificado, clasificado, comunicado y el riesgo se ha evaluado, el último paso es utilizar esta información para diseñar un programa adecuado de prevención y protección para los centro de enseñanza e investigación.

 

El programa debe incluir medidas de prevención y control, cómo la sustitución por sustancias químicas de menor riesgo; el almacenamiento correcto, el uso de equipo de protección personal cuando sea necesario, capacitación a los trabajadores expuestos, monitoreo médico, procedimientos y prácticas sobre protocolos de seguridad durante el transporte y disposición final adecuada.

En la UANL diariamente miles de personas (alumnos, profesores y empleados realizan actividades académicas, de investigación y/o mantenimiento en laboratorios, talleres, imprentas, entre otras.) por lo que se realizan acciones de capacitación y adiestramiento a todo el personal que está involucrado en el manejo de sustancias químicas y materiales peligrosos, encaminadas a proteger la salud y la integridad física de las personas, así como promover prácticas sustentables para el cuidado del ambiente.

Lo que además permite dar cumplimiento a la normatividad que actualmente regula el manejo y disposición de este tipo de sustancias a nivel nacional, la cual se menciona a continuación:

La Norma Oficial Mexicana NOM-018-STPS-2000  que obliga al empleador a contar con un sistema de identificación de riesgos por las sustancias químicas utilizadas en el área laboral (rombo de seguridad) así como las hojas de seguridad de cada una de ellas.

A partir de Octubre del 2018 entrará en vigor la Norma Oficial Mexicana NOM-018-STPS-2015. Sistema armonizado para la identificación y comunicación de peligros y riesgos por sustancias químicas peligrosas en los centros de trabajo. El objetivo de esta norma es establecer los requisitos para disponer en los centros de trabajo del sistema armonizado de identificación y comunicación de peligros y riesgos por sustancias químicas peligrosas, a fin de prevenir daños a los trabajadores y al personal que actúa en caso de emergencia.

Este sistema globalmente armonizado (SGA) tiene su origen en la conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo y Medio Ambiente (ONCED) celebrada en Brasil en 1992 siguiendo una iniciativa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).  En esta reunión se adoptaron los criterios y objetivos a cumplir para el desarrollo de un sistema global de armonización de criterios de clasificación y etiquetado junto con la ficha de datos de seguridad.

Este sistema ha sido estructurado para cubrir todas las sustancias químicas, incluyendo las sustancias puras y las mezclas y para proporcionar los requisitos para la comunicación de los riesgos químicos en el centro de trabajo, en el transporte, para los consumidores y sobre el medio ambiente. Tiene una lista de criterios de clasificación de acuerdo con los riesgos para la salud, físicos y medioambientales.

Aplica para todas las sustancias químicas que son manejadas en las dependencias universitarias, transporte y servicios de emergencia; pero no incluye en productos de consumo, farmacéuticos, aditivos alimentarios, cosméticos, residuos de plaguicidas en los alimentos y residuos peligrosos.

Un programa adicional que se promueve en las dependencias universitarias es la colocación de pictogramas. Un pictograma es una representación de composición gráfica que incluye un símbolo más otros elementos gráficos, como un borde, un diseño de fondo o colores con la intención de transmitir información específica. (Rombo apoyado en un vértice, con borde color rojo, fondo blanco y símbolo en negro).

El sistema empleará un nuevo método de etiquetado a través de pictogramas con un significado específico, como se muestra a continuación:

Las ventajas de utilizar el sistema globalmente armonizado son mejorar la comunicación coherente y simplificada de los peligros de los productos químicos y las prácticas que deben seguirse para manipularlos y utilizarlos de manera segura y cobrar mayor conciencia de los peligros, lo que contribuirá a utilizar los productos químicos de manera más segura en el lugar de trabajo y en el hogar.

Los efectos en la salud de las sustancias químicas dependen de la vía de entrada, si es por vía respiratoria, digestiva o dérmica, del tiempo de exposición a las mismas, del número de exposiciones, del estado físico (sólido, líquido o gaseoso) y de la sensibilidad o susceptibilidad de las personas a esas sustancias, que a su vez depende de otros factores como las características genéticas, la edad o el estado de salud. Algunos de los peligros a la salud que se pudieran presentar al no tomar en cuenta las medidas preventivas en el manejo de sustancias químicas son: irritación en piel, ojos y vías respiratorias, mutagenicidad, toxicidad para órganos diana, cáncer e incluso hasta la muerte.