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La Secretaría de Sustentabilidad de la UANL (SS) a través de la Dirección de Gestión Ambiental y Seguridad Operativa (DGASO) consciente de la problemática que representa el manejo inadecuado de residuos, pone a disposición de la comunidad universitaria el Programa Institucional para el Manejo y Gestión de Residuos, el cual presenta estrategias para el manejo integral de los diferentes tipos de residuos y disminuir la generación de los mismos en todos los campus de la UANL, eliminando y/o minimizando los impactos negativos al medio ambiente, fomentando además prácticas sustentables en la comunidad universitaria y cumpliendo con las regulaciones ambientales vigentes.

Residuos sólidos urbanos

Los residuos sólidos urbanos (RSU) son generados en casas habitación o en centros de trabajo como resultado de la eliminación de los materiales que se utilizan en actividades domésticas (como los productos de consumo y sus envases, embalajes o empaques, etc.), establecimientos o vía pública con características domiciliarias, y los resultantes de las vías y lugares públicos siempre que no sean considerados como residuos de otra índole.

En México, según la cifra más reciente publicada en el Informe de la Situación del Medio Ambiente de la SEMARNAT, la generación de RSU alcanzó 53.1 millones de toneladas, lo que representó un aumento del 61.2% con respecto a 2003 (10.24 millones de toneladas más generadas en ese período; Figura 1). Si se expresa por habitante, alcanzó 1.2 kilogramos en promedio diariamente en el mismo año.

Figura 1. Generación de RSU, producto interno bruto (PIB) y gasto del consumo final privado en México, 2003-2015

En la UANL en el año 2013 se puso en marcha el Programa de Separación y Reciclaje de Residuos (PROSER) el cual consiste en que cada dependencia segrega sus residuos con características reciclables en contenedores destinados para ello, para posteriormente ser llevados a reciclaje y teniendo como objetivo principal el concientizar a los estudiantes y personal docente y administrativo, maximizar el aprovechamiento de los recursos y prevenir o reducir los impactos al ambiente.


En el periodo de febrero 2013 a junio 2019 se han recolectado 788.72 toneladas de material (aluminio, plástico, papel y cartón) lo que ha representado importantes beneficios ambientales tales como 10,990 árboles no talados, 2,835 toneladas de CO2 no emitidas a la atmósfera y 2,324 m3 de relleno sanitario no utilizado, entre otros.

 

Residuos de Manejo Especial

1. Residuos electrónicos

Los residuos de manejo especial (RME) son los materiales generados en los procesos productivos o de servicios y no reúnen las características para ser considerados residuos sólidos urbanos o residuos peligrosos, un ejemplo de RME es la basura electrónica (televisiones, celulares, computadoras y equipos electrodomésticos, entre otros), estos residuos están compuestos de cientos de materiales diferentes, tanto valiosos (oro, plata, paladio y cobre) como potencialmente peligrosos (plomo, cadmio, mercurio y arsénico) los cuales pueden ser accidentalmente liberados al medio ambiente durante el desensamble y representar un peligro para la salud humana y para el ambiente en caso de ser desechados de manera incorrecta.

De acuerdo con el análisis estadístico realizado por la Universidad de las Naciones Unidas (UNU) se estima que de los 3.9 millones de toneladas de residuos eléctricos y electrónicos que produjo América Latina en 2014, México fue responsable de alrededor de 24%, superado sólo por Brasil, que contribuyó con 36%. También se estima que en 2018 Latinoamérica producirá 4.8 millones de toneladas de residuos eléctricos y electrónicos. A nivel mundial, el total en 2014 fue de poco menos de 42 millones y en 2018 se alcanzarán los 50 millones, creciendo a un ritmo promedio anual de 4 a 5%.

Es el grupo de residuos de mayor crecimiento en el mundo, se calcula que 75% de estos residuos electrónicos se encuentran almacenados en bodegas, oficinas o en las casas de los usuarios porque no se sabe cómo disponer de ellos.

Consciente de la problemática mencionada anteriormente, la UANL a través de la Secretaría de Sustentabilidad realiza anualmente campañas de acopio de equipos y material eléctrico y electrónico para que se dispongan de manera adecuada y fomentar esta práctica en toda la comunidad universitaria haciéndola extensiva al público en general.

En las campañas realizadas en noviembre de 2018 y en junio de 2019 se acopió un total de 36.08 toneladas de residuos electrónicos generando importantes beneficios ambientales tales como 851,420 kWh de energía eléctrica no consumida y 133 ton de CO2 no emitidas a la atmósfera.

 

2. Residuos orgánicos

El tratamiento de los residuos orgánicos cobra cada día más importancia dada la dimensión del problema que representa no solo por el aumento de los volúmenes generados sino también por la utilización de fertilizantes de origen químico los cuales además de contaminar al ambiente y tener mayor costo representan un riesgo para la salud de las personas que los manejan y para los consumidores de los productos.     

Los datos más recientes de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) indican que los residuos orgánicos constituyen poco más del 52.4% del total de residuos sólidos urbanos generados en el país. Estos residuos pueden ser aprovechados a través de plantas de biodigestión, con este proceso se obtienen biogás, útil como combustible para la industria, así como subproductos líquidos y semisólidos que son utilizados nuevamente en la agricultura como mejoradores de suelo.

 

3. Residuos de aceite en cafeterías

Los residuos generados a partir de los aceites y grasas vegetales y/o animales usados en la preparación de alimentos, son la principal causa de contaminación de aguas superficiales y subterráneas, debido a su vertido incontrolado. Se estima que un litro de aceite usado puede contaminar de 1000 a 10,000 litros de agua produciendo obstrucciones, malos olores y la proliferación de plagas en los sistemas de desagüe y/o alcantarillado. Incluso puede perjudicar también al suelo afectando gravemente su fertilidad al alterar su actividad biológica y química.

En algunas dependencias de la UANL el aceite vegetal generado en las cocinas de las cafeterías, es recolectado en contenedores especiales para posteriormente ser recolectado y desechado por una empresa especializada en el ramo.

 

4. Residuos Peligrosos

Un residuo peligroso (RP) es un material o producto cuyo propietario o poseedor desecha y se encuentra en estado sólido o semisólido, líquido o gas contenido en recipientes o depósitos, y es susceptible de ser valorizado o requerir sujetarse a tratamiento o disposición final, y además contiene al menos una de las características CRETIB (Corrosivo, Reactivo, Explosivo, Tóxico, Inflamable, Biológico-infeccioso) (Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos).

De acuerdo al Padrón de Generadores de Residuos Peligrosos (PGRP) de la SEMARNAT, entre 2004 y 2014 las 93,355 empresas inscritas generaron 2.19 millones de toneladas de RP. Es importante tomar en cuenta que esta cifra no corresponde al volumen total de RP generados en el país en ese periodo, debido básicamente a que dicho padrón no incluye a la totalidad de las empresas que los producen en el territorio.

La SS a través de la DGASO desarrolló un programa para el manejo y disposición de los RP generados en todas las dependencias académicas y administrativas de la UANL, distribuyendo entre ellas procedimientos de clasificación y recolección de residuos los cuales sirven de base para que elaboren su manual para el manejo ambientalmente adecuado de los residuos generados en cada dependencia. Un avance importante en este rubro representa que 14 dependencias ya han adoptado dentro de sus actividades dichos procedimientos y producto de este trabajo sistemático durante el período de enero 2018 a junio 2019 se dispusieron 264.18 toneladas de residuos peligrosos (RP) de los cuales el 81% corresponde a residuos peligrosos biológico infecciosos (RPBI) y el 19% restante a residuos peligrosos de origen químico de acuerdo a la normatividad ambiental vigente.