Sergio A. Salinas-Rodríguez, Coordinador y Líder Temático de Agua, WWF-México

 

La gestión del agua se realiza con base al conocimiento que se tenga de los recursos hídricos; es decir, la oferta natural y de la demanda de los usuarios en cada cuenca hidrológica. En el último siglo, muchos ecosistemas acuáticos se han perdido o han sido severamente modificados debido al uso intensivo del agua para la agricultura, la industria, la generación de energía y el uso doméstico[1]. Estudios recientes señalan que 2/3 partes de la población mundial vive bajo severa escasez de agua por lo menos un mes al año[2]. Con base en la condiciones actuales de uso, los recursos hídricos en muchos sitios están ya sobre explotados y la demanda global se espera incremente un 55% entre el año 2000 y 2050[3]. Esto implica que los ecosistemas de agua dulce sufrirán aún más presión conforme a las proyecciones de cambio climático, lo que comprometerá su funcionalidad ecológica y los servicios ambientales, como la provisión de agua para la población humana.

En México la situación histórica no es muy diferente. El país ha priorizado su desarrollo y ello se ve reflejado en la presión hídrica[4] de las regiones hidrológico-administrativas en las que se gestiona el recurso: 8 de 13 se encuentran sometidas a altos niveles de estrés hídrico, representan el 72% de la superficie del país donde vive el 73% de la población y se produce el 77% del producto interno bruto nacional. Tan solo en la Región Hidrológica 24 “Bravo-Conchos”, más del 50% de las unidades de gestión (37 cuencas hidrológicas) presentan estos niveles de estrés hídrico[5]. El origen del problema esencialmente se debe a que el agua se ha manejado sin el establecimiento de límites sustentables de extracción, con criterios científicos sólidos, y sin haber integrado apropiadamente la dimensión ambiental.

Desde la última modificación a la Ley de Aguas Nacionales el ambiente fue reconocido como legítimo usuario del agua en el país, asimismo la posibilidad de establecer por decreto presidencial reservas de agua para la protección ecológica que garanticen la conservación de los ecosistemas que dan sustento a los servicios ambientales relacionados con el régimen hidrológico. Tras algunas experiencias nacionales en la evaluación de caudales ecológicos y la revisión de casos en el extranjero, en 2012 se publicó la Norma Mexicana NMX-AA-159-SCFI-2012 (instrumento regulatorio de aplicación voluntaria) donde se establecen los fundamentos teóricos -como el Paradigma del Río Natural[6] y el Gradiente de la Condición Biológica[7], entre otros- y las alternativas metodológicas para la determinación de caudales ecológicos a partir de los atributos y componentes del régimen hidrológico asociados a la provisión de funciones ecológicas y servicios ecosistémicos.

Por otra parte, el mismo año el gobierno de México lanzó el Programa Nacional de Reservas de Agua para el ambiente (PNRA)[8], liderado por la Comisión Nacional del Agua, coordinado por la Alianza del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) y la Fundación Gonzalo Río Arronte (WWF-FGRA), con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la participación de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, la academia y organizaciones de la sociedad civil. El PNRA consiste en: 1) evaluar el caudal ecológico de forma sistemática y progresiva aplicando la norma en cuencas con escasa presión hídrica y gran interés de conservación con el propósito demostrar sus beneficios y la factibilidad de establecer reservas agua para el ambiente que fijen este límite sustentable de extracción; 2) crear, fortalecer capacidades y sistematizar experiencias en su aplicación para desarrollar una norma oficial mexicana obligatoria a ser aplicada en el resto de las cuencas del país (más de 750); y 3) desarrollar un sistema nacional de reservas de agua que garantice la conectividad ecohidrológica del régimen hidrológico en el territorio (longitudinal, lateral, vertical y temporal), dé sustento de las funciones y procesos ecológicos de las áreas naturales protegidas, a los servicios ecosistémicos asociados y la seguridad hídrica nacional.

A la fecha, el PNRA ha producido estudios de caudal ecológico detallados que congregan un total de 54 cuencas hidrológicas en ocho zonas del país: San Pedro Mezquital (Durango, Nayarit y Zacatecas), Copalita-Zimatán-Coyula (Oaxaca), San Nicolás, Cuitzmala y Purificación (Jalisco), Santa María-Verde-Tampaón (Guanajuato, Querétaro y SLP), Papaloapan (Oaxaca y Veracruz) Acaponeta-Presidio (Nayarit y Sinaloa), Piaxtla-Quelite (Sinaloa) y Colorado-Cerrada Laguna Salada-El Borrego (Baja California) con una participación acumulada de más 180 expertos provenientes de 90 instituciones. El volumen conjunto estimado de reservas de agua, a partir de la aplicación de la norma de caudal ecológico, ronda los 51,000 Mm3/año (~10% del escurrimiento medio anual total nacional) para garantizar la conectividad ecohidrológica en más de 111,000 km2, 5,700 km de cauces principales, 40 acuíferos, 20 Áreas Naturales Protegidas y 16 humedales de importancia internacional en el contexto de la Convención Ramsar. Estas propuestas benefician en términos biológicos a más de 600 especies bajo algún grado de protección[9], 136 dependientes a agua dulce.

Entre los logros más relevantes del PNRA destacan la publicación en el Diario Oficial de la Federación de las reservas de agua para la protección ecológica de los ríos San Pedro Mezquital y Fuerte (Sinaloa), la documentación de la experiencia en una nota técnica publicada por el BID[10] y la publicación de la Resolución XII.12 titulada Llamado a la acción para asegurar y proteger las necesidades hídricas de los humedales para el presente y el futuro[11], presentada en la última Reunión de la Conferencia de las Partes Contratantes de la Convención de Ramsar sobre los Humedales (COP12) y adoptada por consenso de todos los países.

Garantizar el agua para el ambiente no debe ser considerada un lujo, sino un atributo del manejo integrado de los recursos hídricos y un componente orientado a garantizar la seguridad hídrica nacional. Actualmente, el gobierno federal tiene el compromiso de decretar reservas de agua para el ambiente en al menos 189 cuencas hidrológicas, meta establecida en los Programas Sectorial de Medio Ambiente 2013-2018, Nacional Hídrico y Especial de Cambio Climático 2014-2018.

 

[1] Secretariat of the Convention on Biological Diversity. 2010. Global Biodiversity Outlook 3. Montréal. 94 pp.

[2] Mekonnen MM and Hoekstra AY. 2016. Four billion people facing severe water scarcity. Science Advances 2 (2) e150032. DOI: 10.1126/sciadv.1500323.

[3] Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). 2012. OECD Environmental Outlook to 2050. OECD Publishing. 349 pp. DOI: 10.1787/9789264122246-en. 

[4] Relación en porcentaje entre el volumen concesionado dividido por el volumen de escurrimiento medio anual natural (CONAGUA. 2016. Estadísticas del agua en México edición 2016. SEMARNAT. 275 pp.)

[5] CONAGUA y Alianza WWF-Fundación Gonzalo Río Arronte I.A.P. 2016. Sistema de Información Geográfica del Programa Nacional de Reservas de Agua. Servidor cartográfico: http://148.245.245.244/flexviewers/pnra/

[6] Poff NL, Allan JD, Bain MB, Karr JR, Prestegaard KL, Richter B, Sparks R and Stromberg J. 1997. The natural flow regime: a new paradigm for riverine conservation and restoration. BioScience 47 (11) 769-784.

[7] Davies SP and Jackson SK. 2006. The Biological Condition Gradient: A Descriptive Model for Interpreting Change in Aquatic Ecosystems. Ecological Applications 16 (4) 1251–1266. DOI: 10.1890/1051-0761(2006)016[1251:TBCGAD]2.0.CO;2

[8] Sitio web oficial: http://reservasdeagua.com.mx/

[9] Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, Protección ambiental-Especies nativas de México de flora y fauna silvestres-Categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio-Lista de especies en riesgo; y Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

[10] Barrios-Ordóñez JE, Salinas-Rodríguez SA, Martínez A, López-Pérez M, Villón-Bracamonte RA and Rosales-Ángeles F. 2015. Programa Nacional de Reservas de Agua en México. Experiencias de caudal ecológico y la asignación de agua al ambiente. De la Peña ME, Ramírez G y Alcalá C (eds.). Nota técnica No. BID-TN-864. Banco Interamericano de Desarrollo. 58 pp. Web site: https://publications.iadb.org/handle/11319/7316.

[11] Disponible en: http://www.ramsar.org/es/documento/resolucion-xii12-llamado-a-la-accion-para-asegurar-y-proteger-las-necesidades-hidricas-de