La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no únicamente la ausencia de enfermedades. La salud es considerada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como la base para el buen funcionamiento de la sociedad, por lo que se encuentra considerada dentro del objetivo 3 del desarrollo sustentable que pretende garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos habitantes del mundo de todas las edades.

Actualmente enfrentamos graves problemas derivados del tipo de desarrollo que predomina a nivel mundial, como la contaminación del aire y agua, falta de alcantarillado, ciudades mal diseñadas, inadecuado funcionamiento del transporte público, la falta de acceso a energías limpias, estilos de vida sedentarios, dietas poco saludables, entre muchos otros, algunos de los cuales son considerados causantes de enfermedades transmisibles y no transmisibles, y en casos extremos pueden llegar a causar hasta la muerte. Dentro de las enfermedades no trasmisibles que han ido en aumento en los últimos años, se encuentran el estrés, la ansiedad y la depresión.

La depresión es una enfermedad que se caracteriza por una tristeza persistente y por la pérdida de interés en las actividades con las que normalmente se disfruta, así como por la incapacidad para llevar a cabo las actividades cotidianas, durante al menos dos semanas. Los trastornos mentales se pueden prevenir y tratar con un costo relativamente bajo que van desde hablar con una persona que es de su confianza hasta la ayuda profesional. Así mismo el contacto con ambientes verdes naturales genera bienestar físico y mental contribuyendo en la reducción del estrés, generar pensamientos positivos, tiene efectos relajantes, entre otros.

Diversas investigaciones científicas han demostrado que existe relación entre problemas de aprendizaje y depresión con la contaminación producida por la alta emisión de partículas y gases contaminantes de origen natural, automotriz e industrial.

Debido a esta situación, debemos estar conscientes de la importancia que tiene incorporar a nuestra vida una sana alimentación, evitar las exposiciones prolongadas a todo tipo de contaminantes, realizar ejercicio cotidianamente, aumentar el contacto con ambientes naturales, y disfrutar de momentos de esparcimiento en compañía de otras personas.

 

¡La prevención es la mejor estrategia para conservar la salud!