A finales del siglo XIX se registraron los primeros indicios de cambios importantes en las condiciones climáticas a nivel mundial, pero fue hasta la década de los 50 del siglo pasado, durante la época de la posguerra, que distintos países y organizaciones internacionales decidieron unirse determinar las causas y efectos del cambio climático. El primer intento por establecer líneas de acción para combatir el cambio climático se realizó en Febrero de 1979 en Génova, Suiza, cuando la Organización Meteorológica Mundial (OMM) promovió la realización de la primera conferencia sobre el Clima Mundial en la que especialistas en temas ambientales expresaron su preocupación acerca de las condiciones climáticas de la época y el panorama proyectado para los años siguientes a causa del incremento de la temperatura global, principalmente a causas antropogénicas.

En 1988 el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) crearon el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) con la intención de contar con grupo científico que generará la información requerida para la elaboración de políticas públicas orientadas a mitigar los efectos del cambio climático.

En 1992, fue adoptada la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y entró en vigor el 21 de marzo de 1994, con el objetivo de definir un programa de trabajo encaminado a reducir el calentamiento global, lo permitió el surgimiento del Protocolo de Kioto en diciembre de 1997 y que entró en vigor el 16 de febrero de 2005, el cual establece que 37 países industrializados, incluyendo a México, y la comunidad Europea se comprometen a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero estableciendo metas y cuotas de reducción a cumplir en el mediano plazo.

En el año 2007 el gobierno de México estableció las bases para elaborar la Estrategia Nacional de Cambio Climático que es el instrumento rector de la política nacional en el mediano y largo plazos para enfrentar los efectos del cambio climático y transitar hacia una economía competitiva, sustentable y de bajas emisiones de carbono, estableciendo como un primer paso la elaboración y decreto de la Ley General de Cambio Climático (LGCC) que entró en vigor en octubre de 2012 y que obligó a la elaboración y puesta en marcha de la Estrategia Nacional de Cambio Climático, Visión 10-20-40, que dada a conocer en el año 2013 y que constituye la guía de las acciones que deberán realizarse para combatir este fenómeno en los próximos 40 años, la cual está sustentada en sólidos fundamentos científicos y plantea metas que van más allá de reducir los gases de efecto invernadero, con el firme propósito de trazar una ruta de largo plazo para mejorar la salud y la calidad de vida de la población, además de convertir a México en una sociedad con mayor resiliencia.

En este contexto, la Universidad Autónoma de Nuevo León adoptó una política institucional desde el año 2010 de reducir las emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero que genera la realización de sus actividades cotidianas, en el cumplimento de sus metas sustantivas, promoviendo la conservación y uso sustentablemente del capital natural que se encuentra bajo su resguardo, aprovechar el potencial enorme para desarrollar energías limpias, corregir ineficiencias en el uso de la energía, promover el desarrollo territorial sustentable, sin que estas acciones afecten su competitividad y el cumplimiento de su responsabilidad social que tiene como fin responder a las necesidades de su entorno de manera responsable, oportuna y efectiva y con un fuerte sentido ético.

Algunos de los programas que derivan de la aplicación de dicha política son la promoción de una cultura climática en la comunidad universitaria y su entorno social, el instrumentar mecanismos de Medición, Reporte y Verificación, así como acciones de Monitoreo y Evaluación, además de conservar, y en los casos en que sea posible ampliar, las áreas verdes en los campus universitarios, con el fin de que las actividades de la comunidad universitaria se realicen en un ambiente sustentable, considerando estándares internacionales como el proporcionado por la Organización Mundial de la Salud; además, de promover la observancia de marco normativo vigente en materia del cuidado del ambiente.

Huella de carbono

Con las acciones dirigidas a disminuir los efectos del Cambio Climático que la UANL ha venido implementando a partir del año 2010, ha logrado regular el crecimiento de su huella de carbono, de tal forma que el crecimiento de la huella de carbono durante el año 2015 fue de aproximadamente 11% y en el 2016% fue de tan sólo el 5%, esto a pesar del crecimiento que tuvo la población total universitaria (estudiantes y personal académico y administrativo).

Conservación del capital natural.

Una de las acciones de adaptación al cambio climático más importantes llevadas a cabo por la UANL es la conservación y uso sustentable del capital natural que actualmente se encuentra bajo su resguardo, se trata de un área superior a los 36 millones de m2, ocupada con vegetación original, en donde se almacenan más de 149 mil Toneladas de Carbono, correspondientes a un poco más de 549 mil Toneladas de CO2 equivalente, que se encuentran bajo un esquema de manejo sustentable, con el fin de preservar el Capital Natural con el que cuenta la Institución, además de servir para compensa de manera considerable las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de sus operaciones cotidianas, logrando obtener un balance positivo de 478,230,285 kg de CO2 equivalente.

Balance de carbono