Hace aproximadamente 300,000 años las prendas de vestir tenían dos funciones principales que eran supervivencia y funcionalidad, para lo cual se buscaba únicamente cubrir el cuerpo y para hacerlo se recurría a pieles extraídas de animales, cueros, hojas o plantas.
Sin embargo, factores como producción, mercado, técnicas, materiales, función del vestuario, entre otros influyeron notablemente a lo largo de la historia del vestuario, por ejemplo: género, diferencias de clase social, una mayor oferta de siluetas, tipos, connotaciones sociales y estilos, además de la creación de la máquina de coser que facilitó la confección de prendas, entre otros factores que nos llevan a lo que hay en la actualidad (González, Rodríguez y Ochoa, 2024).
Las generaciones presentes se caracterizan por preferir lo efímero y lo no perdurable afectando diversos aspectos entre los que se encuentra el mercado textil; en un mundo consumista la influencia de la publicidad lleva al consumidor a buscar y elegir lo que quiere no lo que necesita dando espacio a lo que se conoce como fast fashion (por su traducción del inglés al español: moda rápida) (Nahuacatl, Mundo y Rivera, 2022).
Si alguna vez has sentido que tu ropa después de una semana ha pasado de moda, compras ropas con descuento, pero con el paso del tiempo te das cuenta de que es de baja calidad, las prendas se rompen con facilidad e identificas que los detalles como bordados o lentejueles indican trabajo manual que es mal pagado a quienes realizan la prenda (Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, 2014), te encuentras atrapado o atrapada en la moda rápida.
La moda rápida o fast fashion es una estrategia de negocio que se refiere a la producción masiva de ropa a través de procesos simples y económicos, mano de obra barata, explotación laboral, material económico y contaminante, así como resultados rápidos que generen en grandes cantidades productos que serán ofrecidos en el mercado a bajo costo, con mala calidad, fácil acceso y una vida útil muy corta pero que van de acuerdo con la moda y los deseos efímeros del consumidor (Sanzo, 2021).
Este proceso productivo en la búsqueda por satisfacer intereses económicos representa un alto costo ambiental, social y económico, a continuación, mencionaremos algunos de ellos.
En el aspecto social, esta relacionado a las condiciones laborales a quienes elaboran las prendas, por ejemplo, en el caso de las mujeres suelen enfrentarse a condiciones no favorables y salarios bajos; se han detectado casos de explotación de menores y además los trabajadores no tienen ninguna seguridad laboral. Un ejemplo de ellos es que en algunos casos las condiciones y prohibiciones a los empleados generan problemas a la salud (Schirrer, 2026).
El generar grandes cantidades de prendas puede llegar a relacionarse con un crecimiento económico que favorece a la prosperidad, sin embargo, no es así, considerando que este modelo de negocio se basa en la explotación perpetuando la pobreza de las personas (Ritch, 2025).
Los daños ambientales están directamente relacionados con el uso excesivo de recursos naturales, por ejemplo, en 2018 la industria de la moda generó 2,100 millones de toneladas de emisiones de GEI, en términos generales, la industria textil afecta directamente a la escasez de agua, eutrofización, productos químicos, cambio climático y agotamiento de recursos abióticos (Veggi, 2025).
Cada vez es más frecuente que el uso de las prendas sea por un menor tiempo, en este contexto se ha detectado que las personas hacen uso de ellas de 7 a 10 veces y después las tiran a los vertederos, un ejemplo de esto es que llegan 59 mil toneladas de prendas al año al puerto de Iquique, Chile provenientes de Estados Unidos, Europa y Asia de los cuales 29 mil toneladas terminan en el vertedero que se encuentra el desierto de Atacama, en Chile (Nahuacatl, Mundo y Rivera, 2022).
Por otra parte, para fabricar la ropa se requiere de grandes cantidades de agua, por ejemplo, para producir un kilo de algodón, se necesitan aproximadamente más de 10 mil litros de agua y con este algodón apenas y se alcanza para confeccionar una playera y un pantalón de mezclilla; por otra parte, los tejidos sintéticos como nailon y poliéster se producen a partir de combustibles fósiles provocando un mayor impacto por ejemplo generar microplásticos.
Es por esto que los comprometidos con el cuidado del planeta se han dado a la tarea de buscar medios y recursos que contribuyan a reducir el impacto ambiental, un ejemplo de ellos es que se ha encontrado en el bambú una solución, debido a que es un tejido que crece sin el uso de fertilizantes ni pesticidas, utilizando cantidades mínimas de agua y poca tierra, cuyas características los vuelven adecuado para la ropa deportiva ( Hernández, 2026 y Veggi, 2025).
Por esta razón, te invitamos a pasar del fast fashion al slow fashion que se refiere a una manera de pensar la moda desde una perspectiva más consciente, ética y respetuosa con el medio ambiente, a través de, elegir calidad y durabilidad de las prendas, que los tiempos de producción sean lentos, la producción implique salarios justos, la huella de carbono sea menor, buscar el desecho cero y sea atemporal. Esta tendencia tiene como objetivo que el consumidor reflexione sobre su compra y se pregunte si es necesario comprar ropa nueva y optar por la reparación de lo que ya se tiene (Procuraduría Federal del Consumidor, 2022).
En este contexto, la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) realiza acciones que promueven en su comunidad universitaria la producción y consumo consciente de las prendas a través de diversas acciones educativas por ejemplo, en la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica (EIPT) “Pablo Livas” frece el programa educativo de técnico en diseño y proyección en moda, en donde desde sus unidades de aprendizaje se ofrecen contenidos orientados a la reutilización de telas, diseño a partir de ropa usada, reciclaje de material, entre otros; lo que se convierte en un modelo de educación para el Desarrollo Sustentable formando a los agentes de cambio que en un futuro tendrán un papel importante en los procesos productivos del mercado textil.
Estas acciones han permitido la realización de eventos como la Green Met Gala, que es organizada por la EIPT Pablo Livas en coordinación con la federación estudiantil NUTRE UANL y la Secretaría de Desarrollo Urbano Sostenible del municipio de Monterrey, en donde se invitó a los estudiantes de la dependencia a participar en un concurso en donde participaba vestuarios elaborados con materiales reutilizables en torno a ejes temáticos del desarrollo sustentable.
Por otra parte, la federación estudiantil UNIVERDE, grupo ambiental representativo de la UANL, llevó a cabo un mercado ecológico con causa llamado Eco Thriftshop en donde se realizó el intercambio de ropa de segunda mano mediante taparroscas cuya recaudación permitió la donación de este material para ayudar a financiar tratamientos para menores con cáncer.
El interés de los alumnos por estos temas ha llevado a la promoción y realización de conferencias y talleres que brindan información a los participantes para que lleven a la práctica acciones para disminuir el fast fashion.
Estos son solo algunas acciones que se realizan contra el fast fashion en la UANL, sin embargo, es importante reconocer que es tarea de productores, empleados y consumidores detener este proceso que genera grandes daños ambientales, sociales y económicos; si estas interesado en formar parte del movimiento sustentable, te invitamos a realizar las siguientes acciones:
La moda rápida pasa, pero sus consecuencias permanecen. Elige consumir con conciencia sustentable.
Compilación por: Celia Guadalupe Rodríguez Barrientos
Referencias:
González Vargas, I., Rodríguez Botero , J., & Ochoa Feo, M. (2024). Caracterización del vestuario y su evolución a través del tiempo. Cuadernos Del Centro De Estudios De Diseño Y Comunicación, (214). https://doi.org/10.18682/cdc.vi214.11000
Hernández, C. (2026). Moda rápida: la industria que desviste al planeta. Universidad Nacional Autónoma de México https://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/257/moda-rapida-la-industria-que-desviste-al-planeta
Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. (2014). Consejos para no caer en la “moda rápida”. Gobierno de España. https://www.miteco.gob.es/es/ceneam/carpeta-informativa-del-ceneam/novedades/consejos-nocaer-moda-rapida.html
Nahuacatl López, . M. A. ., Mundo Romero, M. ., & Rivera Nava, K. I. . (2022). ¿Fast Fashion ? La realidad de la moda rápida. RD-ICUAP, 8(24), 88–97. https://doi.org/10.32399/icuap.rdic.2448-5829.2022.24.989
Pacto Global Red Colombia. (2026). Los 10 pasos para dejar la ‘fast fashion’ y vestirte de manera sostenible. https://www.pactoglobal-colombia.org/news/los-10-pasos-para-dejar-la-fast-fashion-y-vestirte-de-manera-sostenible.html
Procuraduría Federal del Consumidor, (2022). Adiós a tu ropa, pero con responsabilidad. https://www.gob.mx/profeco/documentos/adios-a-tu-ropa-pero-con-responsabilidad?state=published
Ritch, El. (2025). Fast fashion: what are the true costs?. Economicas Observatory. https://www.economicsobservatory.com/fast-fashion-what-are-the-true-costs
Schirrer. (2026). The social impacto of fast fashion. Voice Ireland https://www.fabricofchange.ie/articles/the-social-impact-of-fast-fashion-
Snazo, T. (2021). Perfiles de consumo del FastFashion. (Trabajo de Grado: Universidad de Valladolid). https://uvadoc.uva.es/bitstream/handle/10324/51627/TFG-E-1284%20.pdf?sequence=1&isAllowed=y
Veggi de Souza, C. (2025). Un análisis del impacto de la industria de la moda en el medio ambiente. Cuaderno 264 | Centro de Estudios en Diseño y Comunicación. 249-260
Vida Universitaria. (2025). Realiza UNIVERDE mercado ecológico con causa. Universidad Autónoma de Nuevo León https://vidauniversitaria.uanl.mx/sustentabilidad/realiza-univerde-mercado-ecologico-con-causa/
Vida Universitaria. (2025). Transforman industria de la moda durante la Green Met Gala. Universidad Autónoma de Nuevo León https://vidauniversitaria.uanl.mx/sustentabilidad/transforman-industria-de-la-moda-durante-la-green-met-gala/