El continuo crecimiento que presenta la población a nivel mundial, especialmente en las zonas urbanas, ha provocado un importante aumento en el consumo de energía, lo que está saturando la capacidad de regeneración de los ecosistemas naturales, tanto para producir recursos como para asimilar los residuos que se generan. Esta situación, está provocando graves daños a la salud humana y el ambiente derivados de la contaminación atmosférica y los riesgos que generan el inadecuado traslado y confinamiento de residuos peligrosos, además de los altos costos sociales y económicos derivados de esta situación.

En este contexto, y en el marco de su responsabilidad social la Universidad Autónoma de Nuevo León instauró desde hace varios años una política de uso eficiente de la energía, con el fin de promover la cultura del uso adecuado este recurso, con el objetivo de cambiar inadecuados hábitos de consumo de energía que realizan algunos miembros de la comunidad universitaria, lo que ha permitido lograr importantes ahorros energéticos y económicos, además de reducir las emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) derivadas de las actividades cotidianas que la UANL realiza para cumplir sus metas académicas.

Dentro de las actividades que actualmente se promueven entre los miembros de la comunidad universitaria, es la de brindar orientación y apoyo técnico para ahorrar energía en edificios institucionales, tanto académicos como administrativos, llevando a cabo algunos cambios que llegan a ser imperceptibles por la mayor parte de los usuarios, pero con los que se obtienen importantes ahorros energéticos. Un ejemplo de esta situación lo constituye el ajuste de la temperatura de los sistemas de climatización en aulas y oficinas que es de 24° C en el verano y 20° C en invierno.

 

En lo que se refiere a uso de luces artificiales en las instalaciones universitarias, se promueve el uso de luz natural en aulas y oficinas gracias a los diseños arquitectónicos con los que son construidos las nuevas edificaciones, además de que las luces deben permanecer apagadas y los equipos informáticos deben apagarse completamente cuando no se estén utilizando o bien al término de la jornada laboral.

Por otro lado, se recomienda configurar el salvapantallas/modo negro o eliminarlo; utilizar ordenadores portátiles por ser más eficientes, usar pantallas LCD y activar el sistema de ahorro de energía de los sistemas de cómputo.

Con el fin de mostrar los ahorros en el consumo de energía que resultan del cambio de hábitos que los miembros de la comunidad universitaria realizan, la UANL publica semestralmente los gráficos de evolución del consumo de energía eléctrica, lo que le permite constatar a los usuarios los resultados derivados de su participación.

Adicionalmente, la Secretaría de Sustentabilidad emitió cinco lineamientos técnicos para promover el uso eficiente de la energía, que soportan, orientan y evalúan las políticas y recomendaciones que se aplican en cada una de las dependencias universitarias, dentro de los que destacan por su importancia el “Lineamiento técnicos para las pruebas de productos destinados a mejorar la eficiencia energética de los equipos de climatización” y el “Lineamiento técnico para el equipamiento de luminarias destinadas a aulas”, que han influido directamente en la disminución del consumo de energía eléctrica, ya que el 75% del consumo de energía es atribuible a estos tipo de equipos.

Durante el año 2018 se registró una disminución en el consumo de energía pasando de 98.14 millones de kWh en el año 2017 a 95.3 millones de kWh, debido principalmente a los cambios de luminarias y equipos de aire acondicionado convencionales por equipos de alta eficiencia energética y a los cambios que se han realizado en el diseño de inmuebles, lo que ha permitido utilizar la energía solar como fuente de luz durante el día y a la disminución del consumo de este importante recurso por parte de los usuarios.

En el caso del consumo per cápita de energía, pasó a 499 kWh/ persona-año en 2017 a 494 kWh/persona en 2018, debido a la disminución que se registró en el consumo de energía y al hecho de que en 2018 se consideró la población total universitaria (estudiantes, profesores y personal administrativo) para calcular este valor, a diferencia del pasado en donde solo fue considerada la población estudiantil.

El 31.5 % de toda la energía eléctrica que fue utilizada por la UANL en el año 2018, se generó a través de fuentes limpias.

Fuente: elaborado por la SENER con datos de la CFE, la CRE,

el CENACE y la Subsecretaría de Planeación y Transformación Energética.

Cada vez es mayor la conciencia social e institucional sobre la necesidad de utilizar las energías renovables por ser un método eficacia para abatir los graves efectos del cambio climático, además de garantizar el desarrollo económico y social, a partir de fuentes de energía duradera y compatible con el ambiente.

Las energías renovables son la alternativa del futuro, son energías limpias, amigables con el ambiente y que disminuyen los riesgos sobre la salud humana, por lo que es indispensable incorporar este tipo de tecnologías alternativa en todos ámbitos del quehacer social y productivo, incluyendo las Instituciones de Educación Superior.

Debido a esta situación, la UANL se encuentra en un proceso de implementación inicial del uso de energías renovables, a pesar del volumen de inversión que esta acción supone debido al tamaño de sus instalaciones ya que se trata de una macro Universidad en donde a diario estudian y trabajan más de 200,000 personas, y adicionalmente tener en contra el largo tiempo de retorno que este tipo de inversión económica requiere. A pesar de estos obstáculos distintas dependencias universitarias ha implementados sistemas de generación de energía eléctrica y calorífica, utilizando paneles fotovoltaicos y aerogeneradores.

Adicionalmente, en la actualidad la UANL realiza las consultas administrativas y legales para poder abastecerse de energía generada por métodos renovables a un menor costo y con enormes beneficios ambientales.

Programa de fomento al uso de fuentes de energía renovable

Dentro del programa de fomento al uso de fuentes de energía renovable, la Universidad Autónoma de Nuevo León llevó a cabo una inversión de $ 14,000,000.00 (MXN) para realizar la instalación de 1,502 paneles fotovoltaicos en el Campus Mederos, con una capacidad de generación de 813,000 kWh anuales, que son utilizados para satisfacer las necesidades de energía eléctrica de las Facultades de Economía, Artes Visuales y Artes Escénicas, así como del Centro de Investigación, Innovación y Desarrollo de las Artes, beneficiando a más de 3,455 personas.

 

Lineamientos Técnicos

Gráficas del consumo de energía por campus